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sábado, 10 de abril de 2010
MANOS RESUCITADORAS... ¡GRACIAS, SEÑOR!
sábado, 19 de septiembre de 2009
PERMANECE LO QUE TIENE VALOR DE RESURRECCIÓN

sábado, 18 de julio de 2009
El que más manda es el que más sirve o debe servir
fotografía: mlredUn día Elena llamó al teléfono de Lourdes:
-Mira, mañana empezamos a reunirnos y nos concentramos delante del Gobierno Civil.
(Fueron los tiempos de las movidas del 0,7). No eran muchos. Pero Elena, Carlos, Marisa, Juan, Pepe, Carmen, Manolo… estaban cada semana ahí en el sitio prefijado llamando la atención a la ciudadanía y diciendo que este mundo no puede seguir funcionando así: Unos cada vez más, otros cada vez menos… Unos de los países enriquecidos, Primer mundo o como queramos llamar, consumiendo y poniendo por centro de sus vidas al dios dinero. Otros , los de los países empobrecidos, del Tercer o Cuarto mundo, de África, América Latina o de cualquier barrio-cinturón de miseria de ciudades ricas, buscando cómo sobrevivir o muriendo literalmente de hambre. (Y soy testigo de ello).
Al cabo de los años, algunas de esas mismas buenas gentes, jóvenes y adultos y otras más siguen moviéndose, comprometiéndose y trabajando desde los grupos de “Consumo cuidado”, Comercio justo, Consumo responsable, y las plataformas de “Pobreza Cero”, Otro mundo es posible, Voces anti-globalización…
Y Elena recordó, al cabo del tiempo, lo de un tal Jesús de Nazaret que pasó haciendo el bien y diciendo a sus seguidores: FELICES LOS POBRES. FELICES SI OS PERSIGUEN POR MI CAUSA PORQUE VUESTRO ES EL REINO. Un reino donde el que más manda es el que más sirve… ¡Qué diferente a lo que se ve por ahí!
No son sueños. De ello doy fe.
mlred
sábado, 13 de junio de 2009
DA TU TIEMPO

Imaginé que podía haber un espacio, un lugar de encuentro entre amigos o vecinos…
Un día desperté y me encontré con unos maestros y unos jóvenes dispuestos a servir y a dar su tiempo libre al servicio de los jóvenes y los niños del barrio. Crearon una asociación cultural que se ubicó en el local que tenía alquilado la Asociación de vecinos. Y fui testigo de cómo estos jóvenes voluntariamente en las fiestas del barrio apoyaron con alegría a los que durante muchos años habían llevado el peso de las actividades y ya no tenían edad ni fuerzas para ello.
Y reconocí a Manolo, Carmen, Mariano, Luis, Antonio, Mª Luz, Tere… y muchos más.
Cuando salgo a la calle… siempre me encuentro a alguno… Y cuando estoy en algún rincón de mi casa a solas conmigo misma, me resuenan sus nombres y me llena de gozo: ¡Sí! Otro mundo es posible. Otro mundo en el que, fuera de demagogias, se juega limpio. Se entrega lo mejor de uno mismo al servicio de los demás.
