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sábado, 10 de abril de 2010

MANOS RESUCITADORAS... ¡GRACIAS, SEÑOR!


Se nos han ido junto a Jesús en esta semana de Pascua nuestra hermana y/o amiga María. Quedó viuda hace unos 15 años. Todo lo que ha vivido ha sido un auténtico servicio a los de alrededor que la necesitasen. No sabía leer pero su sabiduría la tenía en las manos. ¡Eran firmes, suaves, dulces, relajantes! Con su marido enfermo de casi toda la vida ejercicio ese ministerio o servicio con toda la delicadeza y el amor que llevaba dentro.

HOY recuerdo muchos días pasados juntas, hablábamos con el corazón, de tú a tú, de amiga a amiga, de hermana a hermana. El último tiempo casi no se podía mover del sofá... No tenía hijos y con sumo cariñó su sobrino la arropaba, acompañaba, la mimaba... ya contemplará la vida desde otra dimensión.

Gracias por tu vida, María, y por haber tenido la suerte de conocerte y de querernos. Con la toda la Iglesia cantamos: HOY EL SEÑOR RESUCITÓ Y EL SUFRIMIENTO ILUMINÓ! ¡¡ALELUYA!!

sábado, 19 de septiembre de 2009

PERMANECE LO QUE TIENE VALOR DE RESURRECCIÓN


Conocimos a Consuelo. Vivía en un cuarto de una casa desahuciada y vieja pero que tenía una especie de claustro – patio en madera muy antigua y como iba a ser restaurada vivieron bastante tiempo allí.

En los inviernos pasaba una humedad espantosa. Se le metía por los huesos y ella -que tenía el corazón y los pulmones enfermos- aguantó el tirón y un invierno más renqueando. También estaba prácticamente ciega. ¡No tenía más de 60 años pero daba la sensación de que rondaba los 80! Después de muchos tiras y aflojas, llegó el día que tuvieron que dejar la casa pues ya corría serio peligro. Llegaron a un acuerdo y pasó a un bajo de una casa más nueva. ¡Y todos los que la rodeaban estaban felices de ver cómo había mejorado!

Su salud se sequía deteriorando pero no sé cómo sacó fuerzas de debilidad para acoger a un hijo alcohólico. Un día sí y otro no había tensiones y problemas en esa casa. La madre sufría en silencio. Y una vecina que nunca se destacaba exteriormente por hacer nada especial cuidó como una madre a Consuelo y a su hijo. Digo exteriormente porque ella siempre estaba atenta a percibir lo que los otros necesitaban de ella. Esta es de las personas mayores de los pueblos que estaba siempre dispuesta a servir, dando un ungüento en una herida o haciendo un caldito o una comida al que lo necesitaba. Y así hacía con Consuelo cada vez que se le agrietaban las heridas.

Un día hospitalizaron al hijo con una cirrosis terminal. No tenía más de 40 años. Con su cabeza perdida se escapó del hospital prácticamente desnudo. Pues Isabel fue la única que se atrevió a cogerle y “arreglarle”. ¡Había vivido cerca de 40 años con un marido enfermo psíquicamente! Y había aprendido toda la ternura del mundo para con los que la rodeaban.

Este es el testimonio -como el de muchos y muchas que no hacen ruido pero que construyen el mundo.

Lo que es verdadero permanece y tiene valor de Resurrección, de VIDA ETERNA, ¿no lo crees?

Para mí no son sueños estas experiencias pues fortalecen nuestra esperanza, son SIGNOS Y GESTOS DE UN MUNDO NUEVO, UNA CIUDAD NUEVA DONDE NO HABRÁ MUERTE NI DOLOR. Cfr. Apoc. 21

sábado, 18 de julio de 2009

El que más manda es el que más sirve o debe servir

fotografía: mlred



Y seguía soñando y creyendo que otro mundo era posible… ¡Y que era una realidad que se iba construyendo poquito a poco!

Un día Elena llamó al teléfono de Lourdes:

-Mira, mañana empezamos a reunirnos y nos concentramos delante del Gobierno Civil.

(Fueron los tiempos de las movidas del 0,7). No eran muchos. Pero Elena, Carlos, Marisa, Juan, Pepe, Carmen, Manolo… estaban cada semana ahí en el sitio prefijado llamando la atención a la ciudadanía y diciendo que este mundo no puede seguir funcionando así: Unos cada vez más, otros cada vez menos… Unos de los países enriquecidos, Primer mundo o como queramos llamar, consumiendo y poniendo por centro de sus vidas al dios dinero. Otros , los de los países empobrecidos, del Tercer o Cuarto mundo, de África, América Latina o de cualquier barrio-cinturón de miseria de ciudades ricas, buscando cómo sobrevivir o muriendo literalmente de hambre. (Y soy testigo de ello).

Al cabo de los años, algunas de esas mismas buenas gentes, jóvenes y adultos y otras más siguen moviéndose, comprometiéndose y trabajando desde los grupos de “Consumo cuidado”, Comercio justo, Consumo responsable, y las plataformas de “Pobreza Cero”, Otro mundo es posible, Voces anti-globalización…

Y Elena recordó, al cabo del tiempo, lo de un tal Jesús de Nazaret que pasó haciendo el bien y diciendo a sus seguidores: FELICES LOS POBRES. FELICES SI OS PERSIGUEN POR MI CAUSA PORQUE VUESTRO ES EL REINO. Un reino donde el que más manda es el que más sirve… ¡Qué diferente a lo que se ve por ahí!

No son sueños. De ello doy fe.
mlred

sábado, 13 de junio de 2009

DA TU TIEMPO



Soñaba y soñaba. Soñaba con un barrio, soñaba con un mundo donde nos llamáramos por nuestros nombres. Donde el más frágil pudiera ser y servir escuchando y siendo escuchado tanto como el que estaba en el poder o abusando del poder que algunos le habían otorgado…

Imaginé que podía haber un espacio, un lugar de encuentro entre amigos o vecinos…

Un día desperté y me encontré con unos maestros y unos jóvenes dispuestos a servir y a dar su tiempo libre al servicio de los jóvenes y los niños del barrio. Crearon una asociación cultural que se ubicó en el local que tenía alquilado la Asociación de vecinos. Y fui testigo de cómo estos jóvenes voluntariamente en las fiestas del barrio apoyaron con alegría a los que durante muchos años habían llevado el peso de las actividades y ya no tenían edad ni fuerzas para ello.

Y reconocí a Manolo, Carmen, Mariano, Luis, Antonio, Mª Luz, Tere… y muchos más.

Cuando salgo a la calle… siempre me encuentro a alguno… Y cuando estoy en algún rincón de mi casa a solas conmigo misma, me resuenan sus nombres y me llena de gozo: ¡Sí! Otro mundo es posible. Otro mundo en el que, fuera de demagogias, se juega limpio. Se entrega lo mejor de uno mismo al servicio de los demás.