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sábado, 21 de noviembre de 2009

-LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS- DIJO EL PRINCIPITO-.


Me parecía que estaba leyendo a Saint-Exupèry en el Principito; ¡pero no! Era real. ¡Ocurría en nuestros días!

Espero que el autor de la entrevista se alegre de que la transcriba aquí. No sé de dónde me la han enviado por correo. ¡Creo que te gustará!

Cuando yo llegué a Africa Central tuve que quitarme el reloj... Y ¡he aprendido a hacerlo aquí con mucha frecuencia!

¡¡¡Dime lo que te parece!!! mlred

- Entrevista a un tuareg -


TÚ TIENES EL RELOJ, YO TENGO EL TIEMPO

MOUSSA AG ASSARID.
entrevista realizada por VÍCTOR-M. AMELA


¿Qué edad tienes?
- No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...!
Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo


¡Qué turbante tan hermoso...!
-Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.

- Es de un azul bellísimo...
- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...

- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.


- ¿Por qué?
- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

- ¿Quiénes son los tuareg?
- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

- ¿Cuántos son?
- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.

- ¿A qué se dedican?
- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...

- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?
- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?
- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!

- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..
- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.


- Saber eso es valioso, sin duda...

- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!


- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...

- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...
- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.

- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...

- ¿Tanto como eso?
- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

- ¿Qué pasó con su familia?
- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...

- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...

- Y lo logró.
- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

- ¡Un tuareg en la universidad. ..!
- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra..... Aquí, por la noche, miráis la tele.

- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?
- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...

- Fascinante, desde luego...
- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...

- Qué paz...
- ¡¡Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo!!

lunes, 9 de noviembre de 2009

¡¡¡YO, YO LE PUEDO DAR MI SANGRE!!!

fotografía: José Hirschfeld Bernal y diseño : mlred


Chabela estaba hospitalizada. Se encontraba mal. La edad no perdona y creía la familia que se acercaba el final.

Hablaban de que le habían sacado sangre y Peter -de 5 años- comprendió que su abuelita necesitaba sangre para seguir viviendo y sin pensarlo dos veces le dijo a sus padres:

-¡¡¡Yo, yo le puedo dar mi sangre!!!

TODOS LOS QUE ALLÍ ESTABAN QUEDARON MUDOS DE ASOMBRO. El más pequeño de la familia no quería que muriera su abuelita y comprendió lo del Evangelio... "Jesús dio su vida hasta el extremo".
¡Yo también puedo darle mi sangre a "abu"!

No creemos que nuestros peques asimilan mucho más de lo que pensamos o creemos en positivo y en negativo.

¡Ojalá que tengamos nosotros la prontitud para entregar LA VIDA que hemos recibido gratis al servicio de los hermanos que más lo necesiten!

Estos gestos pequeñitos construyen también un mundo más a imagen de como Dios lo creó. Y volvemos a pensar: No son sueños. Son realidades que van dando VIDA, que van alumbrando un mundo nuevo.

¿Cómo puede llegar a ser nuestro mundo si cada uno de nosotros entregáramos todo lo que somos y tenemos al servicio de los demás?

¿No se acabarían muchas guerras inútiles de poder, de armas, de violencia?


Violencia engendra violencia. Y la espiral va creciendo exponencialmente.


Amor y Paz engendran aún más Amor y Paz.

viernes, 6 de noviembre de 2009

SIEMPRE EN ACTITUD DE SERVICIO Y ATENTA A LAS NECESIDADES DE CADA UNO


Hace poco una anciana por tener años -más de 90- pero no por su actitud ni su apertura de corazón se levantó un poco o un mucho mareada y a punto de perder el conocimiento.

Ambulancia, UVI, servicios de Urgencia... Hasta entonces siempre, siempre había estado en actitud servicio -como dice san Lucas-: "Está como el que sirve". Y en el hospital aunque no podía, seguía preocupándose de todos:

Mira, le dijo a una de sus hijas:

-¡Es normal que a mi edad me vaya con Dios!

A otros:

-¡Cuidad de vuestros maridos e hijos!

A otro:

-Ya sabes. ¡Quiero recibir consciente los sacramentos! (Todos los días recibía al Señor en la Comunión y seguía la Eucaristía por la TV!)

Pasó varios días en la UCI de hospital en hospital con un problema cardíaco.

Una de sus hijas llamó al Capellán -como ella deseaba-. Y pudo contrarse con Dios a través los signos que la Iglesia nos dá: los Sacramentos. Sintió todo el amor de Dios en el sacramento del Perdón y la Eucaristía. Y la Unción de Enfermos la fortaleció internamente

Cuando pudieron pasar-pues solo podían hacerlo media hora por la mañana y media por la tarde- de dos en dos iban entrando.

A todos les admiró la luz que irradiaba. Era feliz y les dijo que fueran muy felices, que estuviéran alegres cuando se fuera, que le perdonaran de todo corazón, que ella siempre había querido amarles, pero si les había había herido por algo que la perdonaran de verdad. Y siguió hablando a cada matrimonio, unidos y por separado, diciéndoles a cada uno que se amaran mucho. Que hicieran uno al otro feliz y que así se construía la felicidad y el amor. Que se preocuparan todos los hermanos de todos; que dijeran a todos los nietos, primos y sobrinos que los quería muchísimo fueran o no a verla...

En fin... Que los hijos se fortalecieron en la fe y en el amor y ELLA da testimonio de Jesús a todo el que se acerca a la cama.

No saben lo que vivirá pero ninguno está triste. Todos la acompañan.

Parece una historia "de cuento" pero no: ES REAL. -DIOS ESTÁ-CON-NOSOTROS-.

martes, 21 de abril de 2009

¡¡¡ VIVE NUESTRA ESPERANZA !!! ¡¡¡ CREO EN JESÚS RESUCITADO !!!



¡VIVE NUESTRA ESPERANZA!!!
¡Creo en Jesús Resucitado!

¡Cristo ha traspasado las fronteras de la muerte!!!
¡Nos ha abierto a la VIDA EN PLENITUD!

Hoy y cada día es posible amar gratuitamente, perdonar cada día, mirar con ojos nuevos la realidad…
Creer que las situaciones de muerte, de guerra, de crisis, de pobreza, de hambre,
de negación de la VIDA, de injusticias han sido vencidas y podemos encararlas
de forma nueva porque
¡¡¡CRISTO HA RESUCITADO!!!,
ha roto las cadenas del odio, la enemistad, el resentimiento, la incomprensión, la crítica destructiva, la falta de unión y ES POSIBLE UN HORIZONTE NUEVO DE PERDÓN, PAZ, AMOR Y JUSTICIA.

¡Vé y díselo a tus hermanos, vecinos, compañeros de trabajo, amigos o enemigos:

¡Anúncialo y díselo con tu vida!

¡Con tu acogida, con tu escucha… con lo que tú sabes o sientes
que puede hacer un mundo más imagen del sueño de Dios!

Tu hermana Mª Luisa, red